Los médicos del Servicio de Neonatología del Hospital Nacional Adolfo Guevara Velasco- Cusco deseamos compartir información mediante la presente revista.
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24.5.14
Imagenes: Aparente Neumatosis intestinal
Durante el acto quirúrgico se determinó que el paciente presentaba una perforación intestinal y que no había compromiso de asas intestinales compatible con enterocolitis necrotizante.
Oxigenación óptima de los neonatos con extremado bajo peso al nacer: un meta-análisis y revisión sistemática de los estudios de saturación de oxígeno
Autores: Saugstad, OD; Aune, D.
Fuente: Neonatology. Vol. 105 N º. 1 Página: 55 - 63 Fecha de publicación: 01/01/2014
Fuente: Neonatology. Vol. 105 N º. 1 Página: 55 - 63 Fecha de publicación: 01/01/2014
Los autores indican que no se conoce la saturación de oxígeno óptima para
recién nacidos de extremado bajo peso al nacer en el período postnatal mas hallá de
la sala de partos. El objetivo fue resumir y discutir los resultados de los
ensayos aleatorios, el cual constituye el estudio colaborativo NEOPROM (Meta-análisis
Neonatal prospectivo de Oxigenación), examinaron el efecto de la baja saturación en comparación con la alta aturación de
oxígeno en el período postnatal de los prematuros menores de 28 semanas de edad gestacional, analizaron los estudios que incluian la aplicación de: surfactante, presión positiva y oximetría de pulso. Un total de 4.911 recién
nacidos asignados al azar ya sea a una baja saturación (85-89%) o alta saturación
funcional (91-95%) dentro de las primeras 24 horas después del nacimiento.
Los autores encontraron que los riesgos
relativos (RR; IC 95%) de baja saturación de oxígeno en comparación con alta saturación
fueron 1,41 (1,14-1,74) para la
mortalidad al alta o durante el seguimiento, 0,74 (0,59 a 0,92) para la
retinopatía del prematuro grave, 0,95 (0,86-1,04) para la displasia
broncopulmonar, 1,25 (1,05-1,49) para enterocolitis necrotizante, 1,02 (0,88-1,19)
para lesión cerebral, y 1,01 (0,95-1,08)
para conducto arterioso permeable.
RR: 1.0 favorece una alta saturación de oxígeno. Los autores concluyen que el
RR para la mortalidad y la enterocolitis necrotizante se incrementan de manera
significativa y la retinopatía del prematuro grave se redujo significativamente en
la baja saturación en comparación con la
alta saturación de oxígeno. No hay
diferencias en cuanto a la displasia broncopulmonar, lesión cerebral o conducto
arterioso persistente. Los autores sugieren que la meta de saturación deba ser
de 90-95% en los prematuros menores de 28 semanas hasta 36 semanas de edad gestacional corregida.
15.3.14
Aplicación del sensor del oxímetro de pulso durante la reanimación neonatal: un ensayo aleatorio controlado.
Autores: Louis , D. ; Sundaram , V. ; Kumar , P.
Fuente: Pediatrics Vol. 133 N º .3 Página: 476-82 Fecha de publicación: 01/03/2014
Fuente: Pediatrics Vol. 133 N º .3 Página: 476-82 Fecha de publicación: 01/03/2014
Los autores compararon 2 técnicas de aplicación del sensor de oxímetro de pulso para la detección de señales más rápida, durante la reanimación neonatal. La colocación del sensor al recién nacido primero y luego al oxímetro (STIF), se comparó con la colocación del sensor primero al oxímetro y luego al recién nacido (STOF), en neonatos de 28 semanas de edad gestacional. El resultado primario que evaluaron, fue el tiempo de finalización de la aplicación del sensor hasta la señal fiable, definida como presentación estable de la frecuencia cardiaca y la saturación. Los resultados secundarios que evaluaron fueron: el tiempo desde el nacimiento hasta la aplicación del sensor, tiempo necesario para la aplicación del sensor, el tiempo desde el nacimiento hasta la señal confiable, y la necesidad de volver a aplicar el sensor. Realizaron un análisis por intención de tratar, y el análisis de subgrupos lo realizaron para la edad gestacional y la necesidad de reanimación. Se asignaron al azar ciento cincuenta neonatos en dos grupos de 75 para cada técnica. La mediana (IQR) tiempo desde la aplicación del sensor hasta la detección de señal fiable era mayor en el grupo STIF en comparación con el grupo STOF (16 [15-17] frente a 10 [6-18] segundo, P < 0,001). El tiempo necesario para la aplicación del sensor fue mayor con la técnica STIF que con la técnica STOF (12 [10-16] frente a 11 [9-15] segundos, p = 0,04). El tiempo desde el nacimiento hasta la señal fiable no difirió entre los 2 métodos (STIF: 61 [52-76] segundos; STOF: 58 [47-73] segundos [P = 0,09]). El tiempo necesario para la adquisición de la señal era más largo con STIF que con STOF en ambos subgrupos. Concluyen que en el entorno de sala de parto, el método STOF reconoció la saturación y frecuencia cardíaca más rápido que el método STIF. El tiempo desde el nacimiento hasta conseguir una señal fiable fue similar con los métodos 2.
1.3.14
Restricción del crecimiento fetal y riesgo cardiovascular en niños
Autores: Vincent W V Jaddoe VW, de Jonge LL, Hofman
A, Franco OH, Steegers EA, Gaillard R
Fuente: BMJ 2014:348
Las adaptaciones del desarrollo fetal a
exposiciones ambientales adversas pueden afectar permanentemente la estructura
y la función del aparato cardiovascular y causar aumento del riesgo de
enfermedad cardiovascular en la adultez.
La velocidad del desarrollo es máxima durante el
primer trimestre del embarazo. Este período es esencial para el desarrollo de
los órganos cardiovasculares y metabólicos y por ello puede ser crucial para la
salud cardiovascular en la infancia y la edad adulta.
Se desconoce si la restricción del crecimiento
fetal en el primer trimestre se asocia con factores de riesgo para enfermedad
cardiovascular más adelante.
En este estudio poblacional prospectivo de cohortes
con 1184 madres (que sabían la fecha del primer día de su última menstruación y
tenían ciclos regulares) y sus hijos, se analizaron las asociaciones entre la
longitud céfalo-caudal en el primer trimestre y los factores de riesgo
cardiovascular en la infancia.
Los parámetros cardiovasculares de interés fueron
el índice de masa corporal, la distribución de la grasa corporal, la presión
arterial, las cifras de lípidos y de insulina. Todos ellos son factores de
riesgo de enfermedad cardiovascular en la vida adulta.
Este estudio es parte del Generation R Study, un
estudio poblacional prospectivo de cohortes desde comienzos del embarazo,
efectuado en Rotterdam, Países Bajos. Participaron 1184 niños con mediciones de
la longitud céfalo-caudal en el primer trimestre del embarazo (entre las 10 y
las 13 semanas), cuyas madres recordaban la fecha del primer día de su última
menstruación y tenían ciclos regulares. Se midieron también el perímetro
cefálico, el perímetro abdominal y la longitud femoral en el segundo y el
tercer trimestre del embarazo mediante procedimientos ecográficos
estandarizados. Se determinaron el peso y la talla a los 6, 12, 24, 36 y 48
meses.
Para todas las mediciones se emplearon cartillas de
crecimiento a fin de construir los valores de las desviaciones estándar con un
paquete comercial (Growth Analyser 3.0, Dutch Growth Research Foundation,
Rotterdam, Netherlands).
Los niños fueron estudiados nuevamente a los 6
años, edad en la que se determinaron el índice de masa corporal, la
distribución de la grasa abdominal y la grasa total, la presión arterial y las
concentraciones sanguíneas de colesterol, triglicéridos, insulina y péptido C.
Los autores
observaron que el menor tamaño fetal en el primer trimestre se asoció
con distribución adversa de la grasa corporal, mayor presión diastólica y un
perfil de colesterol adverso en la infancia. La restricción del tamaño fetal en el primer
trimestre también se asoció con mayor riesgo de un conjunto de estos factores
de riesgo cardiovascular en la infancia. Estas asociaciones no se pudieron explicar por
características maternas, del parto o del niño.
Las
exposiciones fetales adversas pueden llevar a adaptaciones evolutivas precoces,
entre ellas cambios en la anatomía, la fisiología y el metabolismo de diversos
sistemas orgánicos. Estas adaptaciones quizás sean beneficiosas para la
supervivencia inmediata, pero pueden tener consecuencias adversas al nacer y
más adelante, tales como mayor riesgo de bajo peso de nacimiento y enfermedades
frecuentes en la adultez.
Estudios que
muestran la asociación del bajo peso de nacimiento con el aumento de riesgos de
enfermedad cardiovascular avalan esta hipótesis. El bajo peso de nacimiento no
es el factor causal de enfermedades en la vida adulta, sino sólo el resultado
de diferentes exposiciones fetales y diferentes patrones de crecimiento y el
punto de partida del crecimiento en la infancia. La mayoría de los niños con
bajo peso al nacer tienen un crecimiento compensatorio que los lleva a tener
peso normal a partir de los 2 años.
Los autores
concluyen que, estos resultados sugieren que el primer trimestre del
embarazo puede ser un período crucial para la aparición de factores de riesgo
cardiovascular en la adultez. Las asociaciones observadas son sobre todo
importantes desde una perspectiva etiológica y que son necesarios más estudios
para identificar los mecanismos biológicos causales de base y las consecuencias
alejadas. A futuro, las estrategias para una mejor salud cardiovascular pueden
comenzar desde el embarazo o incluso antes de la concepción.
28.1.14
Imagenes: Sirenomelia
Esta condición puede ser encontrada en aproximadamente uno de cada 100.000 nacidos vivos, usualmente es fatal a uno o dos días después del nacimiento debido a complicaciones asociadas al desarrollo y funcionamiento del riñón y la vejiga urinaria. Más de la mitad de los casos resultan en muerte fetal.
25.1.14
Hemorragia intraventricular y evolución del desarrollo neurológico en prematuros extremos.
Autores: Bolisetty, S.; Dhawan, A.; Abdel- Latif, M.; Bajuk, B.; Stack,J.; Lui, K.
Fuente: Pediatrics Vol.. 133 N º. 1: 55-62 Fecha de publicación: 01/01/2014
Los autores señalan que no hay muchos estudios grandes que hayan reportado el verdadero impacto de las hemorragias intraventriculares de menor grado en recién nacidos prematuros . Evaluaron el desarrollo neurológico de los recién nacidos extremadamente prematuros en relación con la gravedad de la hemorragia intraventricular en estudio de cohorte regional de los prematuros de 23 a 28 semanas de gestación que fueron admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) entre 1998 y el 2004. La medida de resultado fue la de deficiencia neurosensorial moderada a severa (cociente de desarrollo > 2 SD por debajo de la media), parálisis cerebral, sordera bilateral , o ceguera bilateral a la edad corregida de 2 a 3 años. De los 1.472 supervivientes evaluados , los niños niños con hemorragia intraventricular grado III- IV (HIV, n = 93 ) tenían tasas más altas de retraso en el desarrollo (17,5%), parálisis cerebral ( 30 %), sordera (8,6 %), y la ceguera (2,2 %) .Los Infantes con HIV grado I- II (n = 336) también tenían mayores tasas de compromiso neurosensorial (22% vs 12,1 %), retraso en el desarrollo (7,8% vs 3,4 %), parálisis cerebral (10,4% vs 6,5 %), y la sordera (6,0 % vs 2,3 % ) en comparación con el grupo sin HIV (n = 1043 ). Después de excluir a 40 lactantes con resultados finales de ultrasonido que mostraban: leucomalacia periventricular , porencefalia y dilatación ventricular, Los pacientes con HIV aislada de grado I-II (n = 296 ) tenían tasas más altas de deficiencia neurosensorial moderada-grave (18,6 % vs 12,1 %). La HIV aislada de grado I-II también se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de deficiencia neurosensorial (odds ratio ajustada 1,73, 95 % intervalo de confianza 1,22 a 2,46). Los autores concluyen que la HIV grado I-II, incluso sin lesión de la sustancia blanca u otras alteraciones ecográficas finales, se asocia con resultados adversos del desarrollo neurológico en los bebés extremadamente prematuros.
Fuente: Pediatrics Vol.. 133 N º. 1: 55-62 Fecha de publicación: 01/01/2014
Los autores señalan que no hay muchos estudios grandes que hayan reportado el verdadero impacto de las hemorragias intraventriculares de menor grado en recién nacidos prematuros . Evaluaron el desarrollo neurológico de los recién nacidos extremadamente prematuros en relación con la gravedad de la hemorragia intraventricular en estudio de cohorte regional de los prematuros de 23 a 28 semanas de gestación que fueron admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) entre 1998 y el 2004. La medida de resultado fue la de deficiencia neurosensorial moderada a severa (cociente de desarrollo > 2 SD por debajo de la media), parálisis cerebral, sordera bilateral , o ceguera bilateral a la edad corregida de 2 a 3 años. De los 1.472 supervivientes evaluados , los niños niños con hemorragia intraventricular grado III- IV (HIV, n = 93 ) tenían tasas más altas de retraso en el desarrollo (17,5%), parálisis cerebral ( 30 %), sordera (8,6 %), y la ceguera (2,2 %) .Los Infantes con HIV grado I- II (n = 336) también tenían mayores tasas de compromiso neurosensorial (22% vs 12,1 %), retraso en el desarrollo (7,8% vs 3,4 %), parálisis cerebral (10,4% vs 6,5 %), y la sordera (6,0 % vs 2,3 % ) en comparación con el grupo sin HIV (n = 1043 ). Después de excluir a 40 lactantes con resultados finales de ultrasonido que mostraban: leucomalacia periventricular , porencefalia y dilatación ventricular, Los pacientes con HIV aislada de grado I-II (n = 296 ) tenían tasas más altas de deficiencia neurosensorial moderada-grave (18,6 % vs 12,1 %). La HIV aislada de grado I-II también se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de deficiencia neurosensorial (odds ratio ajustada 1,73, 95 % intervalo de confianza 1,22 a 2,46). Los autores concluyen que la HIV grado I-II, incluso sin lesión de la sustancia blanca u otras alteraciones ecográficas finales, se asocia con resultados adversos del desarrollo neurológico en los bebés extremadamente prematuros.
30.11.13
Evitar ventilación endotraqueal para prevenir la displasia broncopulmonar : un meta -análisis.
Autores: Fischer , H. S. ; Bührer , C.
Fuente: Pediatrics Vol. . 132 N º . 5 Página : E1351 - 60 Fecha de publicación: 01/11/2013
La ventilación mecánica a través de un tubo endotraqueal es un factor de riesgo para la displasia broncopulmonar ( DBP) , una de las enfermedades más frecuentes de los recién nacidos muy prematuros. Los investigadores investigaron el efecto que las estrategias para evitar la ventilación mecánica con tubo endotraqueal ( VME) tienen sobre la incidencia de DBP en los neonatos prematuros menores de 30 semanas de edad gestacional( EG). Realizaron búsquedas en las bases de datos Medline , Embase y el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados.
Seleccionaron los ensayos controlados aleatorios desde el año 2000, en los cuales se comparó a los prematuros menores de 30 semanas de EGA tratados mediante el uso de una estrategia dirigida a evitar VME con un grupo control en el que se llevó a cabo la ventilación mecánica a través de un tubo endotraqueal. Los datos se extrajeron y analizaron mediante los métodos estándar del Grupo Cochrane de Neonatología. Los autores evaluaron de forma independiente la elegibilidad del estudio y el riesgo de sesgo, extrajeron los datos y calcularon los odds ratios y los intervalos de confianza del 95 %, utilizando RevMan versión 5.1.6.
Se identificaron 7 ensayos que incluyeron a un total de 3.289 lactantes. El odds- ratio combinado (intervalo de confianza del 95 %) de muerte o DBP fue de 0,83 ( 0,71-0,96 ) . El número necesario a tratar fue de 35. Los resultados del estudio fueron notablemente homogéneos. Evitar VME no tuvo influencia en la incidencia de hemorragia intraventricular severa.
Los autores concluyen que las estrategias encaminadas a evitar VME en los lactantes menores de 30 semanas de EG tienen un pequeño pero significativo efecto beneficioso en la prevención de la DBP.
Fuente: Pediatrics Vol. . 132 N º . 5 Página : E1351 - 60 Fecha de publicación: 01/11/2013
La ventilación mecánica a través de un tubo endotraqueal es un factor de riesgo para la displasia broncopulmonar ( DBP) , una de las enfermedades más frecuentes de los recién nacidos muy prematuros. Los investigadores investigaron el efecto que las estrategias para evitar la ventilación mecánica con tubo endotraqueal ( VME) tienen sobre la incidencia de DBP en los neonatos prematuros menores de 30 semanas de edad gestacional( EG). Realizaron búsquedas en las bases de datos Medline , Embase y el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados.
Seleccionaron los ensayos controlados aleatorios desde el año 2000, en los cuales se comparó a los prematuros menores de 30 semanas de EGA tratados mediante el uso de una estrategia dirigida a evitar VME con un grupo control en el que se llevó a cabo la ventilación mecánica a través de un tubo endotraqueal. Los datos se extrajeron y analizaron mediante los métodos estándar del Grupo Cochrane de Neonatología. Los autores evaluaron de forma independiente la elegibilidad del estudio y el riesgo de sesgo, extrajeron los datos y calcularon los odds ratios y los intervalos de confianza del 95 %, utilizando RevMan versión 5.1.6.
Se identificaron 7 ensayos que incluyeron a un total de 3.289 lactantes. El odds- ratio combinado (intervalo de confianza del 95 %) de muerte o DBP fue de 0,83 ( 0,71-0,96 ) . El número necesario a tratar fue de 35. Los resultados del estudio fueron notablemente homogéneos. Evitar VME no tuvo influencia en la incidencia de hemorragia intraventricular severa.
Los autores concluyen que las estrategias encaminadas a evitar VME en los lactantes menores de 30 semanas de EG tienen un pequeño pero significativo efecto beneficioso en la prevención de la DBP.
23.11.13
Imágenes: mielomeningocele roto.
Observe el defecto ubicado en la región lumbar, se puede apreciar el pequeño defecto del tubo neural con gran defecto de la piel circundante.
31.10.13
La Ingesta de nutrientes afecta en forma independiente el crecimiento en recién nacidos extremadamente prematuros : resultados de un estudio basado en la población
Autores: Sjöström Stoltz , E. ; Ohlund , I. ; Ahlsson , F. ; Engström , E. ; Fellman , V. ; Hellström , A. ; Kallen , K. ; Norman , M. ; Olhager , E. ; Serenius , F. ; Domellöf , M.
Fuente: Acta Paediatrica Vol. . 102 Nr . Página 11: 1067-1074
Fecha de publicación: 01/11/2013
Los investigadores exploraron la asociación entre la ingesta de energía y macronutrientes y el crecimiento temprano en neonatos de muy baja edad gestacional (MBEG). Realizaron un estudio retrospectivo de todos los neonatos de MBEG (menores de 27 semanas) nacidos en Suecia durante el período 2004-2007. Revisaron los registros hospitalarios sobre la nutrición y las medidas antropométricas de recién nacidos hasta los 70 días de edad postnatal. Los lactantes del estudio ( n = 531 ) tenían una edad media ± SD gestacional de 25,3 ± 1,1 semanas y un peso de 765 ± 170 g . Entre 0 y 70 días, la energía media diaria y la ingesta de proteínas fueron 120 ± 11 kcal / kg y 3,2 ± 0,4 g / kg, respectivamente. Durante este período, las puntuaciones de desviación estándar de peso, longitud y circunferencia de la cabeza disminuyeron en 1.4, 2.3 y 0.7, respectivamente. Tomando en cuenta la edad gestacional, la línea de base antropométrica y la gravedad de la enfermedad, el menor consumo de energía correlacionó con una menor ganancia de peso ( r = 0,315 , p < 0,001 ) , la longitud ( r = 0,215 , p < 0,001 ) y circunferencia de la cabeza ( r = 0,218 , p < 0,001 ) . La ingesta de proteínas predijo que el crecimiento en todos los parámetros antropométricos y el consumo de grasas se asoció positivamente con el crecimiento del perímetro cefálico. Los autores concluyen que los neonatos de edad gestacional extremadamente baja, recibieron mucha menos energía y proteínas de lo recomendado y mostraron retraso del crecimiento postnatal. La ingesta de nutrientes fueron predictores independientes de crecimiento, incluso después de ajustar de acuerdo a la gravedad de la enfermedad. Estos hallazgos sugieren que la optimización de la energía y de la ingesta de macronutrientes puede prevenir la falta de crecimiento temprano en estos pacientes.
Fuente: Acta Paediatrica Vol. . 102 Nr . Página 11: 1067-1074
Fecha de publicación: 01/11/2013
Los investigadores exploraron la asociación entre la ingesta de energía y macronutrientes y el crecimiento temprano en neonatos de muy baja edad gestacional (MBEG). Realizaron un estudio retrospectivo de todos los neonatos de MBEG (menores de 27 semanas) nacidos en Suecia durante el período 2004-2007. Revisaron los registros hospitalarios sobre la nutrición y las medidas antropométricas de recién nacidos hasta los 70 días de edad postnatal. Los lactantes del estudio ( n = 531 ) tenían una edad media ± SD gestacional de 25,3 ± 1,1 semanas y un peso de 765 ± 170 g . Entre 0 y 70 días, la energía media diaria y la ingesta de proteínas fueron 120 ± 11 kcal / kg y 3,2 ± 0,4 g / kg, respectivamente. Durante este período, las puntuaciones de desviación estándar de peso, longitud y circunferencia de la cabeza disminuyeron en 1.4, 2.3 y 0.7, respectivamente. Tomando en cuenta la edad gestacional, la línea de base antropométrica y la gravedad de la enfermedad, el menor consumo de energía correlacionó con una menor ganancia de peso ( r = 0,315 , p < 0,001 ) , la longitud ( r = 0,215 , p < 0,001 ) y circunferencia de la cabeza ( r = 0,218 , p < 0,001 ) . La ingesta de proteínas predijo que el crecimiento en todos los parámetros antropométricos y el consumo de grasas se asoció positivamente con el crecimiento del perímetro cefálico. Los autores concluyen que los neonatos de edad gestacional extremadamente baja, recibieron mucha menos energía y proteínas de lo recomendado y mostraron retraso del crecimiento postnatal. La ingesta de nutrientes fueron predictores independientes de crecimiento, incluso después de ajustar de acuerdo a la gravedad de la enfermedad. Estos hallazgos sugieren que la optimización de la energía y de la ingesta de macronutrientes puede prevenir la falta de crecimiento temprano en estos pacientes.
26.9.13
Imagenes: Gastrosquisis
Observar el silo inicial, posteriormente ante la falla del mismo se realizo injerto con piel de chancho y la imagen final muestra epitelización de los bordes y reducción del defecto.
27.7.13
Impacto del Crecimiento Neonatal en el coeficiente intelectual y el comportamiento a temprana edad escolar
Autores: Smithers, LG, Lynch, JW, Yang, S.; Dahhou, M. Kramer, MS
Pediatrics Vol. 132 No. 1 Page: e53 - 60 Fecha de publicación: 01/07/2013
Resumen:
El objetivo de los investigadores era examinar la asociación entre la ganancia de peso neonatal (GPN), aumento del perímetro cefálico (APC), con las puntuaciones de cociente intelectual (CI )y el comportamiento en la edad escolar temprana. Utilizaron los datos del Estudio de Intervención de Promoción de la Lactancia Materna, que incluyeron niños bielorrusos nacidos a término y con un peso = 2.500 g. Midieron el porcentaje de ganancia en peso y circunferencia de la cabeza en las primeras 4 semanas en relación a la talla al nacer. Midieron el CI y la conducta se midieron a los 6,5 años de edad mediante el uso de las Escalas de Inteligencia de Wechsler abreviadas y las Fortalezas y Dificultades (FD) obtenidas de padres y maestros. Las asociaciones entre las exposiciones (GPN, APC) y el coeficiente intelectual de los niños y FD fueron examinados utilizando modelos mixtos para dar cuenta de la agrupación de medidas, y ajuste de los factores perinatales y socioeconómicos.
Encontraron que la media GNP fue de 26% (SD 10%) del peso al nacer. En los modelos completamente ajustados, los niños en el cuartil más alto frente bajo de GNP tenían 1,5 puntos (intervalo de confianza del 95% [IC] 0,8-2,2), mayores puntuaciones de CI (n = 13 840). Una débil asociación negativa (protección) entre GNP y FD totales El profesor informo Dificultades (ß = -0,39, IC -0,71 a -0,08, n = 12 016 95%), pero no los padres (ß = -0.12 95: -0,39 a doce y cuarto, n = 13 815%). Los autores concluyen que avances más rápidos en el peso o la circunferencia de la cabeza en las 4 semanas después del nacimiento pueden contribuir con el CI de los niños, pero la causalidad inversa (función cerebral afecta el crecimiento neonatal) no puede ser excluida.
1.6.13
Cánula nasal de alto flujo caliente y humidificada versus CPAP nasal para asistencia respiratoria en los recién nacidos.
Autores: Yoder,
BA; Stoddard, RA; Li, M.; King, J.; Dirnberger, DR; Abbasi, S.
Fuente: Pediatrics Vol.. 131 Nr. 5 Página: e1482 - 90
Fecha de
publicación: 01/05/2013
Los autores refieren que la cánula nasal de alto flujo caliente y humidificado (CNAFCH) se usa comúnmente como un modo no
invasivo de asistencia respiratoria en la UCIN. Señalan que la seguridad y eficacia de CNAFCH
no se han comparado con otros medios de soporte no invasivo en grandes ensayos
aleatorios. Evaluaron la
eficacia y seguridad de CNAFCH en comparación
con presión positiva continua nasal (nCPAP) en la UCIN. Realizaron un estudio aleatorio, controlado,
no ciego en 432 niños entre 28 y 42
semanas de edad gestacional "con el apoyo nCPAP planificado, ya sea como
tratamiento primario o posterior a la extubación. Los autores no reportan
diferencias en el fracaso temprano para CNAFCH (23/212 [10,8%]) frente a nCPAP (18/220
[8,2%], p = 0,344, la posterior necesidad de cualquier intubación (32/212
[15,1%] vs 25/220 [11,4%], p = 0,252, o en cualquiera de varios resultados
adversos analizados, incluyendo fuga de aire. Los neonatos con CNAFCH permanecieron en el modo de asistencia mucho
más tiempo que los bebés CPAPN (mediana: 4 vs 2 días, respectivamente), pero no hubo diferencias entre los grupos de estudio para los días con oxígeno suplementario (mediana: 10 frente a 8 días), displasia broncopulmonar (20% vs 16%), o el alta del hospital en el oxígeno (19% vs 18%). Concluyen que en los neonatos de edad gestacional = 28 semanas, CNAFCH parece tener una eficacia y seguridad similar a nCPAP cuando se aplica inmediatamente después de la extubación temprana o como soporte no invasivo inicial de dificultad respiratoria.
14.4.13
Imágenes: Transfusión Feto-fetal
Observe la diferencia del color de la piel del gemelo receptor pletórico en comparación con el donador más pálido.
La limpieza del cordón umbilical con clorhexidina prolonga su caída.
Fuente: Pediatrics Vol. 131 Nr. 4 Página: 708-15 Fecha de publicación:
01/04/201
Autores: Mullany, LC;
Shah, R.; El Arifeen, S.; Mannan, I.; Winch, PJ; Hill, A.; Darmstadt, GL;
Baqui, AH
Los
autores señalan que limpieza del cordón
con clorhexidina reduce la mortalidad neonatal. El objetivo que plantearon fue cuantificar el impacto de
esta intervención en el tiempo de caída del cordón y la aceptación materna o de la
cuidadora en los futuros programas ampliados. Entre junio de 2007 y septiembre de 2009, asignaron
a 29760 neonatos de Bangladesh para
recibir uno de tres regímenes: cuidado del cordón seco y limpio (control), solo
una limpieza o múltiples limpiezas con clorhexidina al 4%. La caída del cordón se
produjo a los 4,78 días en el grupo control,
a los 6,90 días en el grupo de limpieza única y a los 7,49 días en el grupo de
limpieza múltiple con clorhexidina al 4%. El aumento del tiempo de caída no se
asoció con onfalitis. La insatisfacción de las madres o cuidadoras de los
grupos de limpieza con clorhexidina se produjo en el 11,1% y 17,6%,
respectivamente, en comparación con el
grupo control (2,5%). Los autores concluyen que la clorhexidina tópica aumenta el tiempo de caída
del cordón aproximadamente en 50%. Los cuidadores pueden detectar este aumento y
expresan su descontento pero aun así aceptan
la intervención. Incluir un mensaje apropiado, señalar la ausencia de riesgo del aumento del tiempo de caída del cordón, los beneficios de la reducción de la infección
y la mejora de la supervivencia, podrían mejorar el cumplimiento.
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